La Fontana di Trevi

Breve historia

La historia de este monumento comenzó hace más de 2 mil años, aunque lo que podemos ver actualmente, con sus simbolismos mitológicos, tuvo sus orígenes apenas hace un siglo.

Período imperial (27 a.C. - 476 d.C.)

Según la leyenda, en el año 19 a.C., una joven virgen descubrió una nueva fuente de agua a pocos kilómetros de Roma. Poco después de mostrar a los soldados romanos el camino hacia el manantial, se construyó el acueducto Aqua Virgo (agua virgen), principalmente para abastecer las Termas de Agripa en el Campus Martius.

El acueducto se construyó bajo la dirección del arquitecto Marco Vipsanio Agripa (conocido por la construcción del Panteón) y acabó convirtiéndose en uno de los once acueductos que suministraban agua a la antigua Roma. El Aqua Virgo discurre en su mayor parte bajo tierra, tiene casi veinte kilómetros de longitud y es uno de los tres acueductos de la antigüedad que aún están activos en la actualidad.

El acueducto ha sido restaurado en múltiples ocasiones y hoy se le conoce como Acqua Vergine. Aún proporciona el agua parala Fontana de Trevi y la Fontana della Barcaccia, cerca de la Plaza de España, entre otras.

El punto final del acueducto es el lugar donde ahora se encuentra la majestuosa Fontana di Trevi. Sin embargo, durante el periodo imperial, en este lugar sólo había tres pilas en las que se almacenaba el agua para la población.

Período medieval (476 - 1492)

Las tres pilas se conservaron hasta 1453, cuando el papa Nicolás V encargó el rediseño a León Battista Alberti, quien decidió que sólo era necesario tener una gran pila para que los romanos pudieran extraer el agua.

A pesar de los daños causados por el Primer Asedio de Roma en la Guerra Gótica en 537, la obra continuó en uso durante toda la Edad Media. Sin embargo, la primera documentación gráfica data de 1410, cuando se construyó una fuente con tres bocas que vertían agua en tres pilas separadas una al lado de la otra, en medio de un cruce (trevio) en el lado este de la colina del Quirinal.

Renacimiento (1492 - 1789)

En 1640, el papa Urbano VIII encargó al arquitecto y escultor Gian Lorenzo Bernini la realización de importantes cambios en la obra. El proyecto preveía un nuevo panorama escenográfico para ser visto desde el Palacio del Quirinal, la residencia de verano del papa.

Bernini se embarcó en el proyecto sin el permiso necesario, financiado con el dinero de los impuestos de la población romana. La idea original era construir dos grandes cuencas semicirculares concéntricas y colocar en el centro un pedestal que probablemente serviría de base para una estatua de la Virgen Trivia.

En cambio, el dinero se utilizó para la guerra que el papa declaró al Ducado de Parma y Piacenza, por lo que las obras se interrumpieron. Tras la muerte de Urbano VIII y la llegada del papa Inocencio X, la fuente cayó finalmente en el abandono.

Pasaron casi sesenta años antes de que el papa Clemente XI retomara las obras de la Fontana de Trevi. Retrasos de este tipo han sido habituales en grandes obras de arquitectos italianos y extranjeros a lo largo de la historia de la península itálica.

En 1731, Clemente XII organizó un concurso de diseño que finalmente ganó Nicola Salvi. Él decidió contar la historia del Acqua Vergine creando una unión entre arquitectura y escultura. Su inspiración tenía como origen el plan original del papa Urbano VIII y de Bernini. Se dice que esta propuesta del proyecto de Salvi fue elegida porque su construcción sería más económica que la de los otros competidores.

La obra se financió con la reintroducción de la lotería en Roma. La construcción de la fuente comenzó en 1732, pero se interrumpió repetidamente tanto por falta de dinero como por desacuerdos artísticos entre Salvi y el escultor Giovanni Battista Maini. Al final, ni Salvi, ni el papa, ni su sucesor Benedicto XIV pudieron presenciar la culminación de la obra.

Los últimos trabajos concluyeron en 1762, durante el pontificado del papa Clemente XIII, a cargo del escultor Pietro Bracci.

Fue así que en la noche del 22 de mayo de ese mismo año, tras treinta años de trabajos, por fin se inauguró la fuente al público en todo su esplendor.

Edad contemporánea (1789 - actualidad)

En años más recientes, la fuente ha sido objeto de diversas intervenciones de mantenimiento y restauración. En 1998, por ejemplo, se realizó una limpieza a fondo de la fuente.

Asimismo, en 2014 se realizó una restauración exhaustiva de la obra patrocinada por la marca italiana de moda Fendi. Tuvo un costo de aproximadamente 2,2 millones de euros y tardó diecisiete meses en completarse.

Durante este periodo, se colocó un puente panorámico temporal sobre la cuenca para que los visitantes pudieran admirar de cerca la fuente y los trabajos de restauración.

Finalmente, la ceremonia de reinauguración de la Fontana de Trevi se celebró el 3 de noviembre de 2015. Cientos de personas asistieron a la reapertura de las tuberías del acueducto que proporcionaría nuevamente el vital líquido a la fuente.

Más recientemente, en 2019, la alcaldesa de Roma Virginia Raggi presentó un plan para renovar la iluminación artística de este importante monumento romano.

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